Seré para vosotros por Padre, y vosotros me series hijos e hijas, dice el Seños Todopoderoso. 2 Corintios 6:18
Todos soñamos con que nuestra familia sea una familia ideal, con que nuestros mejores amigos sean los de nuestra propia sangre. Jesús no tuvo esas expectativas. Observa como definió a su familia: << Todo aquel que hace la voluntad de Dios ese es mi hermano, y mi hermana y mi madre>> Marcos 3:35.
Jesús no obligo a sus hermanos a compartir sus convicciones. Reconoció que su familia espiritual podría ofrecerle lo que no podía ofrecerle su familia física. No podemos controlar la reacción de nuestra familia. En cuanto a la conducta de otros, nuestras manos están atadas. Debemos superar la expectativa ingenua de que si obramos bien, nos trataran como corresponde. Lo cierto es que tal vez lo hagan, pero siempre esta la posibilidad de que no. No tenemos control alguno sobre como la gente va a reaccionar ante nosotros.
Permite que Dios te de lo que tu familia no te proporcionara. Si tu padre terrenal no te apoya, permite que tu Padre celestial tome su lugar.
Y no te desanimes. Dios aun cambia a las familias.
¡Dios te bendiga! ¡Amen!

Comments
Post a Comment