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Paz con nosotros mismos


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Paz con nosotros mismos

8 de septiembre de 2014
En el capítulo 12 de Romanos, Pablo dice que algunas personas tienden a considerarse mejores de lo que son. También es verdad que otras se sienten tentadas a menospreciarse. Por tanto, ¿qué debemos pensar en cuanto a nosotros?
Un sentimiento piadoso de autoestima ofrece una valiosa solución aquí. Se encuentra en el corazón de una vida serena, y ofrece el sólido punto intermedio entre la zanja del autodesprecio, por un lado, y el precipicio de la autoexaltación, por el otro. Este lugar de descanso en Jesús se origina simplemente viéndonos como el Señor nos ve.
Cuando usted nace de nuevo, Dios le ve como su hijo amado y dueño de una nueva identidad. Ya que su vida está escondida con Cristo en Dios (Col 3.3), puede decir que está completo en Cristo. Y porque el Espíritu de Él habita en usted, puede tener una vida recta.
No obstante, conserva su naturaleza pecaminosa la cual todavía es capaz de manifestarse. Es correcto, entonces, entristecerse por lo malo que haga, al igual que regocijarse por sus progresos espirituales. Así es como lo ve Dios. Tenga en cuenta, sin embargo, que el agrado o el desagrado del Señor por su conducta, de ninguna manera alteran el amor que le tiene, ni tampoco su identidad como posesión suya. El Señor siempre le ve como suyo, y como una persona infinitamente valiosa.
Al final, alcanzará la plena madurez espiritual en Cristo. Pero, mientras tanto, nunca olvide que usted no es lo que hace. Usted es lo que es: Un hijo de Dios (Jn 1.12).
El Rey Venidero: Estudio sobre Apocalipsis, Vol. 4

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