Leer | LUCAS 14.12-14 22 de junio de 2012 Los niños no son los únicos a quienes les gusta ser recompensados. Nuestro Creador sabe que también los adultos son motivados por los incentivos. Es por eso que encontramos promesas en su Palabra para quienes andan en sus caminos. Algunos de estos beneficios están al alcance en este mundo --como son el sentimiento de realización, el gozo y el favor de otros--, mientras que otras bendiciones se concederán en el cielo. Como creyentes, no tenemos que temer al juicio (Ro 8.1); estamos vestidos con salvación por la sangre de Jesús, y no enfrentaremos la ira divina. Pero el Señor determinará el valor de nuestras obras, y qué recompensa merecemos. Para ayudarnos a entender esto, la Biblia habla de cuatro coronas. La primera, llamada incorruptible , es dada a aquellos cuyo deseo es andar en obediencia delante de Dios. En medio de luchas e incluso de fracasos, siguen muriendo a la carne y obedeciendo al Espíritu. La segunda, la corona de...
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