Leer | LUCAS 12.16-21
28 de agosto de 2012
Todos hemos escuchado chistes acerca de hombres que se niegan a preguntar por direcciones. En realidad, es probable que haya mucho de cierto en el estereotipo, pero no se limita a los varones. Muchos hombres y mujeres en este mundo van demasiado de prisa para pedir dirección.
Si usted mirara la situación desde una perspectiva espiritual, vería un mundo de almas perdidas tratando desesperadamente de salvarse a sí mismas. Piensan que pueden ganar su entrada al cielo trabajando duro para lograrlo y acumulando buenas obras. Pero están equivocadas.
El pasaje de hoy de Lucas describe a una persona rica que hace un montón de planes basándose únicamente en sus propios pensamientos, deseos y experiencia. Lea el pasaje de nuevo, y vea el número de veces que utilizó las palabras "mí" y "mis" (y las formas verbales en primera persona). Lo que verá es que todo su enfoque estaba puesto en él mismo. Esta parábola es una triste imagen de la persona autónoma que trata de trazarse su propio camino y asegurarse su propio futuro sin la ayuda de nadie --incluso de Dios.
El Señor no se anduvo con sutilezas. Llamó al hombre "necio" (v. 20). La sabiduría del mundo no es nada a los ojos de nuestro sabio y omnisciente Padre celestial (1 Co 1.20), y Él espera que sus hijos pidan y sigan su dirección.
El mensaje para nosotros hoy es claro. Cuando hacemos planes y tomamos acciones sin pensar en lo que Dios nos diría, nos portamos como necios. El Señor tiene un plan para la vida de usted. Él sabe dónde tendrá éxito y dónde fracasará. Sea sabio y pídale dirección.
Dios te bendiga!
Amen
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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