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Las decisiones son importantes

9 de abril de 2013
La mayoría de las personas que deciden cruzar la puerta ancha, no se detienen a considerar los pros y los contras de tomar el camino que lleva a la perdición. Más bien, se deslizan hacia ese camino sin pensar en las consecuencias inmediatas y eternas. La puerta estrecha es diferente; tenemos que decidir deliberadamente cruzar por ella y tomar el camino escasamente transitado que lleva al cielo.
Andar por el camino estrecho requiere fe, disciplina y determinación. Debemos leer la Biblia cada día y mantener una activa conexión con Dios mediante la oración. Cuando rendimos nuestras vidas a Cristo, mantenemos a nuestros corazones en la senda recta.
En verdad, todos tenemos deseos, es decir, apetitos carnales que encuentran más atrayente el camino fácil. En otras palabras, somos tentados a pecar. Cuando decidimos ceder a la tentación, nuestros pies pueden permanecer en el camino estrecho, pero nuestros corazones vuelven al camino ancho. Cuanto más decidamos participar en las acciones y las actitudes pecaminosas, más profundamente se arraigarán nuestros corazones en el camino del mundo.
Podemos tratar de decirnos a nosotros mismos que estamos logrando la libertad, y que tenemos el derecho de hacer lo que queramos. Sin embargo, la verdad es que estamos tratando de aferrarnos a una falsa alegría, mientras que lo verdaderamente importante nos espera si decidimos volver y obedecer a Dios.
El camino angosto puede ser difícil de transitar, pero Dios promete su ayuda constante y una gran recompensa: la salvación y el gozo en este mundo, y luego la eternidad junto a Él. ¿Escogió usted la puerta estrecha?
Dios te bendiga!

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