Leer | 1 Santiago 1.2-4
2 de diciembre de 2013
Una persona llena del Espíritu no está libre de problemas. Los que están bajo el control del Espíritu Santo seguirán cometiendo errores, teniendo dificultades y pecando. Pero hay dos características que distinguen a los seguidores de Cristo de los no creyentes.
Primero, no son controlados por sus circunstancias; segundo, recobran el enfoque después de haber pecado.
Cuando el Espíritu Santo tiene el control, nuestra actitud no dependerá de lo que ocurra a nuestro alrededor. En otras palabras, la vida no tiene que estar libre de preocupaciones para que tengamos paz; nuestro gozo espiritual no disminuirá aunque enfrentemos reveses.
Cualquier persona puede ser cariñosa, amable y estar serena en tiempos de bendición. Pero ¿qué sucede con nuestra actitud en momentos de dificultad? Quiénes somos se evidencia, no cuando las cosas salen como queremos, sino en los momentos difíciles. Si el Espíritu Santo tiene el control, aprenderemos a amar cuando quisiéramos odiar; a ser bondadosos cuando seamos acusados; a responder con gentileza cuando los demás sean crueles; y a tener dominio propio cuando seamos tentados.
Ninguno de nosotros hará todo esto a la perfección porque todavía vivimos con el ego interior. Pero cuando pequemos, responderemos con rapidez a las indicaciones del Espíritu. Él no tendrá que esforzarse para captar nuestra atención, pues estaremos bajo su autoridad. Reconoceremos el mal que hicimos, lo confesaremos, y nos reenfocaremos en lo que Dios dice.
Si usted es un seguidor de Cristo, ¿quién tiene el control de su vida?
Dios los bendiga!
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread Today's reading: Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: "The blood of martyrs is the seed of the church." The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, St...
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