7
de octubre de 2014
Todo
creyente tiene la responsabilidad de ser de influencia positiva para el
mundo. Por medio de nuestro ejemplo y testimonio tenemos que ayudar a las
personas a entender mejor a Jesucristo, y la manera de seguirle. Por lo que
nos dice la Biblia sobre el profeta Daniel, él fue un hombre que utilizaba
su influencia sabiamente. Su testimonio influenció no solamente a sus
amigos, sino también a cuatro reyes y sus reinos.
Daniel
tenía la fuerte convicción de que todas las palabras de las Sagradas
Escrituras eran verdaderas. En consecuencia, se negó a comer la comida de
la mesa del rey, porque Éxodo 34.15 prohibía
consumir cualquier alimento ofrecido a ídolos (práctica común en
Babilonia). La fidelidad de Daniel a Dios pesaba más que cualquier temor a
represalias por haber rechazado la comida del rey.
El Señor
honró la convicción de Daniel, asegurándose de que gozara de la simpatía de
hombres poderosos. Dios también le dio la sabiduría y el conocimiento que
le permitiría ser de influencia piadosa en todo el reino.
Probablemente,
ninguno de nosotros tendrá la oportunidad de influenciar a reyes; sin
embargo, nuestro ejemplo puede ser de bendición en nuestro trabajo o en
nuestra comunidad. Como fue el caso de Daniel, una influencia piadosa tiene
sus raíces en la creencia de que la Biblia es la palabra infalible de Dios.
Si nuestras convicciones no están basadas en los preceptos bíblicos,
nuestro estilo de vida no puede ser el correcto. Por tanto, el compromiso
de descansar en el fundamento de la Palabra de Dios no es negociable.
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