Leer | JUAN 15.9-17
21 de febrero de 2013
Jesús nos prometió su gozo, pero ese gozo se le escapa a muchos cristianos.
Hay ciertas cuestiones importantes que debemos entender en cuanto al gozo. Este regalo para cada creyente en Cristo tiene una fuente espiritual, el Espíritu Santo, y se produce internamente por medio de Él. Puesto que el gozo divino es sobrenatural, existe independientemente de nuestras circunstancias. En cambio, la felicidad se origina de causas externas, es terrenal por naturaleza, y aumenta o disminuye con el cambio de las circunstancias.
El gozo emanará del Espíritu Santo si…
El Espíritu Santo desea producir su gozo en usted. Aparte unos minutos para contemplar la maravilla de su nuevo nacimiento, compartir el gozo espiritual de alguien, servir como Dios le dirija, o recibir dirección de su Palabra. Revise después su barómetro emocional. ¿No está diciendo todavía ¡aleluya!?
Dios te bendiga!
Amen
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Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...
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