Leer | Hechos 1.1-8
18 de noviembre de 2013
La Biblia es un libro de promesas, cada una de las cuales está garantizada por la naturaleza inmutable del Señor (2 Co 1.20). Una promesa preciosa es que los que ponen su fe en el Señor Jesús como Salvador, no estarán solos jamás. Nuestro Padre celestial ha prometido enviar su Santo Espíritu para que habite dentro de cada creyente. La Biblia enseña que el Espíritu Santo es un miembro de la Trinidad, junto con Dios el Padre y Dios el Hijo.
La naturaleza trina de Dios es clara en varios pasajes de la Biblia. Por ejemplo, Génesis 1.1, 2 identifica al Padre y al Espíritu como participantes de la creación. Más tarde, el Nuevo Testamento afirma que Jesucristo también estuvo presente cuando el mundo fue creado (Col 1.16).
Encontramos otro ejemplo en el Evangelio de Juan. La noche antes de su crucifixión, Jesús dijo a los discípulos que se iría pero que iba a pedir al Padre que enviara “otro Consolador” (14.16). El Cristo resucitado comisionó después a sus seguidores a hacer discípulos y bautizarlos en el nombre de los tres miembros de la Trinidad (Mt 28.19).
Basándonos en la verdad bíblica, podemos saber a ciencia cierta que el Espíritu Santo es totalmente Dios, al igual que el Padre y el Hijo. La Biblia enseña que podemos conocer al Padre y a Jesús, y lo mismo puede decirse de la tercera persona de la Trinidad. Por la importancia del Espíritu Santo, el Señor Jesús pasó mucho tiempo hablando de Él con los discípulos.
¿Conoce usted al Espíritu Santo tan bien como conoce al Padre y al Hijo? Si no es así, pase tiempo leyendo la Biblia para comprender el lugar que Él tiene en su vida.
Dios te bendiga!
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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