Skip to main content

No más culpabilidad

16 de noviembre de 2013
¿Por qué podemos decir que el Señor nos ha declarado “inocentes” de nuestro pecado? Lo primero que tenemos que entender es que este acto fue totalmente obra de Dios. Nosotros no podemos hacer absolutamente nada para eliminar la mancha de nuestro pecado. Es por esta razón que el Padre celestial envió a su Hijo al mundo.
El único pago satisfactorio por el pecado es la muerte (Ro 6.23), y porque Dios quiso salvarnos de ese castigo, proveyó la única salida. Dio el sacrificio perfecto: Su Hijo, Jesucristo (Ro 5.8).
¿Qué logró este acto misericordioso? Nos permitió acercarnos a Dios como hombres y mujeres puros, limpios y santos. Nuestra pureza no tiene nada que ver con algo que hayamos hecho; se debe exclusivamente al hecho de que hemos sido purificados por la sangre de Jesús. Es por eso que podemos decir que hemos sido “lavados en la sangre” —la única manera de quitar la mancha del pecado.
Cuando comenzamos una relación personal con el Señor Jesús, lo primero que sucede es que somos justificados; en otras palabras, Dios nos declara “inocentes”. Esto significa que, como creyentes, podemos estar en la presencia del Dios santo y perfecto, porque Él nos ve ahora como sus hijos. Cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo como Salvador, la pena por todos nuestros pecados —pasados, presentes y futuros— ha sido pagada, y nunca enfrentaremos la condenación de Dios (Ro 8.1).
Dé gracias a su Padre celestial hoy, no solamente porque ha perdonado su pecado, sino además por haberle liberado de la carga de culpabilidad.
Dios te bendiga!

Comments

Popular posts from this blog

Reverenfun

La amistad: Ayuda para la santidad

Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...

The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread

Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...