Leer | ROMANOS 14.19
16 de septiembre de 2013
En el Sermón del monte, Jesús habla de los pacificadores (Mt 5.9); el pasaje suena casi como si ellos fueran una raza especial con habilidades singulares. Algunas personas tienen, efectivamente, una manera de ser que trae paz adondequiera que van. No obstante, todos podemos llegar a ser pacificadores porque, según 1 Corintios 7.15, “a paz nos llamó Dios”.
Pero, lamentablemente, el éxito en este terreno muchas veces nos esquiva, y la razón es que nos damos por vencidos demasiado pronto. Con algunas personas, es necesario que recorramos la segunda milla; no solo buscar la paz sino también seguirla (Sal 34.14). Ese empeño puede ser muy costoso a veces, pero evidentemente Dios espera algunos intentos bastante heroicos en este aspecto, porque nos dice: “Seguid la paz con todos” (He 12.14).
Además de esto, Romanos 12.18 nos dice: “Si es posible, en cuanto dependa de vosotros, estad en paz con todos los hombres”. A veces, nos esforzamos demasiado por analizar las palabras “en cuanto dependa de vosotros”. Podemos estancarnos al tratar de resolver si debemos tomar la iniciativa de reconciliarnos con alguien, o esperar que la otra persona se nos acerque.
El Señor Jesús dejó en claro que la unidad dentro de la iglesia es una prioridad absoluta. Realmente no importa si hemos ofendido a otros, o hayamos sido ofendidos; en cualquier caso, debemos tomar la iniciativa de reconciliarnos con nuestros hermanos. Y aun cuando un hermano no quiera escuchar, “sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación” (Ro 14.19).
Dios te bendiga
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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