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La confianza plena en Dios

5 de abril de 2013
El Salmo 34.7 afirma que todo creyente está rodeado por la presencia de Dios. Tenemos también la seguridad de que incluso los aspectos más dolorosos de la vida serán entretejidos en su plan, y de que nada nos podrá ocurrir sin su permiso. Esa es una buena noticia. Pero el concepto de que Dios está presente en cada cosa, muchas veces hace que el creyente se pregunte:
¿Incita Dios a las personas para que pequen? Dios nunca da origen al pecado, ni nos anima a pecar. Sus propósitos son librarnos del poder del pecado (Col 1.13) y transformarnos a la semejanza del Señor Jesús (Ro 8.29).
¿Cómo puede el Señor utilizar nuestro pecado para algo bueno? Cuando cometamos errores, Él nos revelará nuestra verdadera naturaleza, es decir, nuestras debilidades, fallas y orgullo. Su Espíritu nos convencerá de pecado y nos llevará al arrepentimiento verdadero (Jn 16.8). Además, Él nos enseñará las consecuencias de la desobediencia y la maravilla de su naturaleza perdonadora.
¿Está Dios con quienes no forman parte de su familia? El Señor está interesado en los incrédulos, pero de una manera diferente. Les extiende amor constantemente para mostrarles la necesidad que tienen de un Salvador y el pecado que los separa de Él. Sin embargo, no ignora su rebeldía (Ro 1.18; 2.2).
Contemplemos entonces la vida de Jesucristo. Nuestro Salvador sufrió de muchas maneras durante su vida terrenal por la rebeldía espiritual, la ignorancia y las faltas de los demás. Pero recordemos cómo utilizó el Padre celestial el sufrimiento de su Hijo para nuestro bien y para la gloria de Él mismo.
Dios te bendiga!

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