Ten compasión de mí, oh Dios, conforme a tu gran amor; conforme a tu inmensa bondad, borra mis transgresiones. Lávame de toda mi maldad y límpiame de mi pecado. (Salmos 51:1, 2 NVI) Porque soy un pecador necesito de la oración, necesito congregarme más, me duele ver a los jóvenes separados de Dios cuando de ellos emana la energía y fuerza para cualquier Iglesia. Gloria a Dios por los fieles y pido oración por cada joven que lucha para servir en esta sociedad que los corrompe tan fácilmente; solo aquel que ama a Dios saldrá victorioso de todo este engaño que el mundo ofrece. Este Viernes y Sábado lo separe para estar con mi hijo Joseph y celebrar su cumpleaños y con el permiso de Dios y ustedes. Estaré ausente. Orar sin cesar!! Dios te bendiga!! Amén
Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...
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