Leer | JUAN 6.22-27
24 de mayo de 2013
Piense en esta pregunta: ¿Qué le interesa más —quién es Jesús, o lo que Él puede hacer para usted? Me temo que muchos de nosotros estamos más preocupados por lo que el Señor pueda darnos, que en saber quién es Él.
Pero esto no es nada nuevo; Jesús tuvo el mismo problema cuando anduvo en la Tierra. Las multitudes lo buscaban, por lo general, por lo que Él podía hacer por ellas. A pesar de que sus necesidades eran legítimas, Cristo conocía lo que les motivaba.
Hay una diferencia muy sutil entre tratar de utilizar interesadamente al Señor para obtener lo que queremos, y venir con humildad a Él con nuestras necesidades y nuestras luchas. Algunos de los problemas que le traemos son tan opresivos y urgentes en nuestra mente, que nuestro deseo de que Él actué de la manera que queremos es mayor que nuestra disposición de someternos a su voluntad. A veces, lo que llamamos “fe” es, en realidad, un espíritu exigente.
Debemos recordar que nuestras necesidades terrenales llegarán a su fin, pero que Jesucristo permanecerá para siempre. Si nuestras oraciones son solamente para presentar nuestras peticiones al Señor, entonces desaprovecharemos la gran oportunidad de conocer a Aquel con quien pasaremos toda la eternidad. Invirtamos tiempo con el gran Dios que nos creó.
¿Cuánto de su tiempo con Dios está dedicado a sus necesidades? ¿Está buscando conocer más al Señor? Aunque Dios se deleita en nuestras oraciones y nos dice que debemos orar por todo, también quiere que nos acerquemos a Él porque disfrutamos de su compañía.
Dios te bendiga!
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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