Leer | FILIPENSES 2.1-11
10 de mayo de 2013
Los hijos son un regalo del Señor (Sal 127.3-5). Como resultado, la maternidad es un gran privilegio, pero también es sinónimo de servicio. Cada día, la mujer está llamada a atender abnegadamente las necesidades de su familia. Ya sea atendiendo a un bebé a altas horas de la noche, dedicando tiempo y dinero en unos adolescentes poco agradecidos, o preparando comidas.Las madres están continuamente poniendo a otros antes que a sí mismas.
A veces, este servicio puede ser agotador e incluso desalentador. Pero las madres pueden encontrar ánimo en Jesús. Juan 13.3-16 nos da un excelente ejemplo de servicio: al arrodillarse para lavar los pies de sus discípulos, el Señor mostró que la clave del liderazgo auténtico es la humildad. Y es la humildad lo que lleva a la recompensa eterna.
A menos que una madre esté dispuesta a doblegarse y hacer sacrificios, perderá las verdaderas riquezas de la maternidad. Al morir a sus propios deseos y volcar su vida en otras personas, se vuelve como Cristo y crea un legado que pasará de generación en generación. ¿Qué mayor bendición podría desear una madre? Por supuesto, la motivación para servir a los demás no debe ser el obtener algún beneficio; sin embargo, cuando las madres obedecen el plan de Dios para sus vidas, eso es lo que sucede.
Al darles hijos, Dios coloca a las mujeres en una posición privilegiada de liderazgo y servicio. Las llama a renunciar a sus vidas por el bien de otros —a abandonar sus propios deseos y a poner los intereses de sus hijos primero.
Dios a todas las madres del mundo! En especial a mi Madre Te Amo.
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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