Leer | FILIPENSES 3.12-14
16 de mayo de 2013
Si alguna vez tuvo problemas para entrar a su propia casa por haber olvidado la llave, sabe lo importante que es ésta. De la misma manera, para el creyente, fijarse metas es una llave que le beneficia de varias maneras:
1. El entusiasmo se renueva. Cuando no tenemos claras las metas, nuestro entusiasmo mengua. Nos entusiasmamos cuando apuntamos al “blanco” de Dios, y lo vemos a Él transformándonos.
2. Da dirección clara. Sin metas, perdemos la visión de adónde nos dirigimos y comenzamos a desviarnos. La pasividad sustituye a la pasión, y empezamos a dejar que las excusas se conviertan en un hábito.
3. La excelencia reemplaza a la mediocridad. Sin metas, comenzamos a vivir con una actitud conformista. Trabajar con un objetivo establecido combate esta mentalidad.
4. Mejora nuestra actitud. Cuando no nos gustan las decisiones que tomamos, nuestra tendencia puede ser criticar a otros. Pero si seguimos el plan de Dios, nos sentiremos mejor con nosotros mismos y nos relacionaremos mejor con quienes nos rodean.
5. La vida se vuelve gratificante. Fijarnos metas con la vista puesta en Cristo nos ayuda a utilizar sabiamente el tiempo, las fuerzas, los recursos y los talentos que el Señor nos ha dado.
Es más fácil identificar las distracciones y evaluar las oportunidades, si las comparamos con las metas que nos hemos fijado, para así cosechar los beneficios de haber trabajado con un propósito: entusiasmo, dirección, excelencia, actitud saludable y una vida gratificante.
Dios te bendiga!
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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