Leer | HEBREOS 5.11-14
15 de noviembre de 2012
En un mundo lleno de fuentes interminables de opiniones e información, los creyentes necesitan desarrollar un espíritu capaz de discernir. Si no, ¿cómo sabremos lo que es verdadero? Mucho de lo que vemos y oímos está basado en un enfoque mundano influenciado por Satanás, el padre de mentira. El engaño se encuentra hasta en la esfera religiosa: las sectas mezclan mentiras con suficiente verdad para lograr que algunas personas las consideren instituciones cristianas genuinas.
La única manera que tienen los creyentes de protegerse contra el engaño, es afincarse en la Palabra de Dios. Cuanto más tiempo pase usted llenando su mente con los pensamientos de Dios, mejor será su capacidad para discernir. Sin embargo, el simple conocimiento de la verdad bíblica no es suficiente. Usted debe poner en práctica lo que aprende, para que se convierta en más que conocimiento intelectual.
El objetivo es dejar que la Palabra de Dios se vuelva parte integral de su pensamiento, de modo que ella guíe todas sus decisiones. Además, el Espíritu Santo ha sido dado a cada creyente como Ayudador, cuya tarea es guiarle a toda verdad (Jn 14.26; 16.13). No obstante, usted tiene la responsabilidad de poner la Palabra de Dios en su mente, para que Él pueda hacer que la recuerde. Si usted descuida la Palabra, le faltará discernimiento.
¿Qué está usted dejando entrar en su mente? ¿Tiene la Biblia un lugar principal en sus prioridades? A menos que esté alerta, el pensamiento mundano dominará al discernimiento espiritual. Es difícil mantener la perspectiva divina si pasa más tiempo frente al televisor que estudiando la Biblia.
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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