Leer | JUAN 14.15
6 de noviembre de 2012
Para un sermón que prediqué hace varios años, escribí una lista de cosas y lo titulé “La evolución de una pasión por obedecer a Dios”. Esa pasión no surge completamente en el momento de la salvación. Es verdad que iniciamos nuestra nueva vida en Cristo con el deseo de agradarle; pero eso no incluye el obedecerlo, sino que la búsqueda resuelta e intensa de su voluntad se desarrolla más lentamente.
De hecho, la primera etapa –el temor a las consecuencias de la desobediencia– escasamente se considera como temor a Dios. Pero al avanzar en nuestra fe y hacer el compromiso de obedecerle, llegamos con el tiempo a la etapa final, que es el amor y la devoción a Cristo.
Ir de la primera etapa a la última comienza con lo que usted puede esperar: Un conocimiento mayor de Jesucristo. A medida que profundizamos en la Palabra para ver como Él ha ayudado a los fieles, desarrollamos el deseo de recibir lo mejor de Dios. Hombres como Moisés, David y Pablo, no estuvieron satisfechos con lo que el mundo podía ofrecerles, y tampoco lo estaremos nosotros cuando seamos testigos de su obra. Así pues, ponemos a prueba nuestra obediencia, y descubrimos que las bendiciones que Dios ha prometido son reales. Cuando tenemos un fiel registro de recompensas por hacer su voluntad, reconocemos la sabiduría de la obediencia.
¿Se encuentra usted entre el temor y la devoción a Dios? Tengo la esperanza de que se haya comprometido a obedecer a Dios, y que está leyendo su Palabra cada día. Dios quiere que usted le dé lo mejor –la búsqueda apasionada de su voluntad–, porque Él le está dando lo mejor.
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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