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Responsables ante el Señor

21 de septiembre de 2012
En la parábola de los talentos, un amo dio a tres siervos tareas para hacer en su ausencia, junto con los recursos para realizarlas. Cuando regresó, les pidió cuentas de lo que habían hecho.
De esta parábola podemos deducir varios principios acerca de la vida cristiana. Primero, Dios nos ha escogido para que seamos sus siervos. Segundo, nos ha dado un trabajo para hacer, y los recursos y capacidades que necesitaremos para realizarlo. Algunos son trabajos que todos los cristianos debemos llevar a cabo, y otros están relacionados específicamente con nuestras habilidades personales. Por último, el Señor bendice a quienes le obedecen.
Satisfecho por la obediencia de dos de sus siervos, el amo los recompensó según el caso. Asimismo, a nosotros se nos ha prometido una recompensa celestial por nuestro servicio fiel.
Ser buenos administradores de lo que Dios nos ha confiado es un asunto serio. Él quiere que invirtamos en su reino, en vez de invertir en los asuntos terrenales. Usted puede estarse preguntando en cuanto al tercer servidor, que no hizo nada con su talento y fue expulsado de la presencia de su amo. Esto no puede suceder con los creyentes, porque hemos sido adoptados permanentemente en la familia de Dios. Pero el Señor sí nos hará responsables por cualquier desobediencia que cometamos.
Por medio de Cristo, tenemos todo lo que necesitamos para la vida y la piedad (2 P 1.3). Con la ayuda de su Espíritu, podemos llevar a cabo el plan de Dios. ¿Anhela usted obedecer al Señor Jesús por sobre todas las cosas? ¿Está preparado para estar delante de Él, y rendir cuenta de su vida?

Dios te bendiga!
Amen

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