Leer | JUAN 1.35-42
27 de septiembre de 2012
Andrés es el discípulo conocido por traer personas a Jesús. Inmediatamente después de encontrarse con el Señor, presentó al Mesías a su hermano Simón. En otra ocasión, cuando una gran multitud tenía hambre, encontró a un muchacho que tenía cinco panes y dos peces, y lo trajo a Jesús (Jn 6.8, 9). Cuando unos griegos quisieron conocer a Cristo, Andrés y Felipe lo presentaron a ellos (12.20-22). Este discípulo nunca perdió su entusiasmo por el Salvador.
La experiencia de conversión de Andrés lo motivó a dejar que otros conocieron a Aquel que había cambiado su vida (1.36, 37). ¿Qué me dice de usted? Si su vida espiritual se ha vuelto oxidada y lánguida, es el momento de recordar lo que Cristo ha hecho por usted, y para pedirle que renueve su entusiasmo.
Asimismo, Andrés deseaba conocer al Salvador y pasar tiempo con Él (vv. 38, 39). El ejemplo del discípulo es un buen recordatorio de que la dulce comunión con el Señor no se supone que termina con el tiempo devocional. También debe estimular el deseo de compartir con otros el gozo que encontramos en nuestra relación con Cristo.
Por último, Andrés era motivado por su convicción de que Jesús era el Mesías (v. 41). Había encontrado la respuesta para un mundo perdido, y quería que los demás lo supieran.
Jesús le dijo a Andrés que sería “pescador de hombres” en vez de peces (Lc 5.10). Como nosotros somos, también, seguidores de Cristo, tenemos la misma tarea. Nuestras oportunidades son diferentes, pero todos tenemos la responsabilidad de desarrollar el hábito permanente de traer a otros a Jesús.
Dios te bendiga!
Amen
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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