Leer | GÁLATAS 6.1-10
20 de septiembre de 2012
Un amigo al que rindamos cuentas es capaz de percibir lo que nosotros no podemos ver cuando las debilidades nos bloqueen la visión. Esa persona sirve como un instrumento en las manos de Dios para promover nuestro crecimiento espiritual y velar por lo que sea mejor para nosotros. Al elegir a este tipo de confidente, busque que reúna las siguientes características:
1) Piadoso. Una persona que ande en el Espíritu ofrecerá la sabiduría verdadera basada en principios bíblicos, más que en una opinión personal.
2) Fiable. Independientemente de lo que usted comparta con esa persona, debe estar seguro de que ésta mantendrá todo en la más estricta confidencialidad.
3) Tolerante. Debe permitirle seguir siendo usted mismo, con sus flaquezas y todo, y no tratar de rehacerle en alguien “perfecto”.
4) Valiente. Un buen confidente le confrontará con la verdad de manera amorosa, aun cuando eso duela (Ef 4.15).
5) Perdonador. Cuando cometa errores, se fortalecerá la confianza por medio del perdón mutuo.
6) Edificante. No escoja a alguien que tenga una actitud excesivamente crítica que le hará sentirse inútil. El amor edifica y construye (Ef 4.29). Nunca destruye.
7) Alentador. Elija a alguien que se regocije con usted mientras le anime.
Todos necesitamos de alguien que sea capaz de decir lo que debemos escuchar sin hacernos sentir amenazados. La rendición de cuenta ofrece controles que promueven el crecimiento espiritual y nos protegen de peligros. Si usted no tiene todavía un confidente, pídale a Dios hoy que le dé a esa persona.
Dios te bendiga!
Amen
|
The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
Comments
Post a Comment