Leer | EFESIOS 5.15-17
20 de agosto de 2013
Como seguidores de Cristo, tener éxito a los ojos de Dios es el único logro que importa. A veces, sin embargo, el éxito parece evadirnos. Cuando eso sucede, examinar lo que pensamos y cómo estamos usando nuestro tiempo, puede ayudarnos a avanzar. Hay una relación entre el éxito espiritual y la manera en que utilizamos el tiempo. Para llegar a ser la persona que Dios quiere que seamos, y para cumplir con las tareas que Él quiere que hagamos, debemos manejar nuestro tiempo con cuidado.
El tiempo es un regalo que Dios nos ha dado, y somos responsables ante Él por nuestra manera de usarlo. Necesitamos reconocer que es una provisión del Señor para que lo utilicemos de maneras que cumplan con su plan. Revisar de manera regular nuestra agenda, nos ayudará a asegurarnos de que estamos invirtiendo este precioso recurso como Él desea.
Tome un momento para revisar sus planes para el resto de la semana, y hágase las siguientes preguntas:
1. ¿Revelan mis planes un uso sabio de mi tiempo, acorde con los requisitos de Dios?
2. ¿Dónde voy a terminar si continúo usando mi tiempo en las mismas actividades en que estoy involucrado ahora? ¿Será eso lo que Dios quiere que yo sea?
3. ¿Qué estaré logrando para el reino de Dios si sigo usando mi tiempo de esta manera?
4. ¿La manera como uso mi tiempo me ayuda a acercarme más al cumplimiento del propósito de Dios para mí, es decir, mi transformación a la semejanza de Cristo?
Responda a lo que el Espíritu Santo le revele en cuanto a su agenda, para que pueda hacer un uso sabio de su tiempo.
Dios te bendiga!
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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