Leer | GÁLATAS 6.9, 10
21 de agosto de 2013
No importa lo cuidadosamente que planifiquemos nuestro tiempo, encontraremos obstáculos de vez en cuando. Pueden ser interrupciones, errores de comunicación, cancelaciones o demoras. No tenemos ningún control sobre muchas de estas situaciones, pero podemos resolver ciertas clases de escollos.
Por ejemplo, podemos ajustar las prioridades. Pensemos en la frecuencia con que dejamos que los demás determinen cómo usar nuestro tiempo. En vez de mantener una agenda centrada en Dios, podemos estar respondiendo a las exigencias de otras personas al permitirles que decidan nuestras actividades, sin tener en cuenta la intención del Señor para nosotros.
Las circunstancias pueden también determinar nuestra agenda, si lo permitimos. Pero no podemos tener éxito en la vida si nos permitimos alejarnos de lo que Dios quiere. Invertir tiempo en la Palabra de Dios y aprender cómo obra el Señor, deben ser parte integral de nuestro día.
Otro obstáculo para alcanzar nuestra meta es el aplazamiento de nuestras responsabilidades. Todos experimentamos esto en algunas ocasiones, pero para algunos de nosotros, posponer las cosas se ha convertido en un hábito. Cuando ese es el caso, el éxito nos evadirá mientras perdamos el tiempo.
Un tercer obstáculo que podemos vencer es la falta de concentración. Para tener éxito, debemos concentrar nuestra mente en una tarea específica y no dejarla hasta terminarla. Tener una motivación fuerte para cumplir el plan del Señor es útil, ya que así nos esforzamos por terminar lo que valoramos y deseamos.
Dios te bendiga!
|
The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
Comments
Post a Comment