Grábate en el corazón estas palabras que hoy te mando. Incúlcaselas continuamente a tus hijos. Háblales de ellas cuando estés en tu casa y cuando vayas por el camino, cuando te acuestes y cuando te levantes. (Deuteronomio 6:6, 7 NVI) Esto lo estamos haciendo? Si no lo estas haciendo, es tiempo de empezar hacer algo que cambiara el rumbo de tu vida. Los grupos de jóvenes ya no son los mismos y cada día son menos los que asisten. Padre y Madre que estas leyendo esto, el llamado es para nosotros los padres. Dios nos pedirá cuentas de como enseñamos a nuestros hijos y que le inculcamos. El tiempo, es ahora no lo dejes para muy tarde. Felicito a todos los que ya están haciéndolo. Pido oración por mi jefe Rick y por mis jóvenes. Orar sin cesar!! Dios te bendiga!! Amén
Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...
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