Leer | PROVERBIOS 16.18-25
18 de marzo de 2013
Una canción de finales de la década de 1960, habla de alguien que da una mirada retrospectiva a su vida, proclamando con orgullo que hizo las cosas a su manera. Cinco veces diferentes, esta persona anónima expresa sentirse satisfecha de sí misma, por no dar cuenta a nadie de su estilo de vida o sus decisiones.
El tema de la canción es exactamente lo contrario en cuanto a la manera como Dios ha llamado a vivir a los creyentes. Como seguidores de Cristo, debemos someternos al Señor, y vivir a la manera de Él.
¿Cómo podemos vivir de acuerdo a la manera de Dios?
• Dándole nuestra atención. Debemos dejar de lado nuestros planes y enfocarnos, más bien, en nuestra relación con Dios y en las cosas que le agradan a Él.
• Obedeciendo sus instrucciones. Debemos obedecer los pasos que Él ya nos ha indicado (Pr 3.5, 6). Esto requiere que escuchemos con atención su Palabra, y que obedezcamos sus instrucciones.
• Aceptando la provisión de Dios como acertada. El Señor asume toda la responsabilidad por la vida consagrada a Él, y nos dará todo lo que necesitemos para obedecer sus instrucciones. Debemos basar todas nuestras acciones y decisiones en esta verdad (Fil 4.13), aun cuando nuestros sentimientos nos digan que nuestros recursos o capacidades no son suficientes.
¿Qué revelan las decisiones que usted toma? ¿Ha elegido seguir el plan de Dios o desobedecerlo para ser independiente? Piense en si le ha establecido límites a Dios en cuanto a ciertos aspectos de su vida. No es demasiado tarde para vivir a la manera de Dios.
Dios te bendiga!
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Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...
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