Leer | SALMO 137.7, 8
17 de octubre de 2012
David fue un hombre que enfrentó problemas todo el tiempo. Sus salmos expresan las luchas y frustraciones, pero al final, siempre volvía su enfoque a Dios. La clave de su victoriosa actitud era su fe firme en el Señor.
David confiaba en el propósito de Dios. Por eso pudo decir: “Jehová cumplirá su propósito en mí” (v. 8). La única manera cómo podemos avanzar en medio de las dificultades y no ser derrotados, es manteniendo nuestro enfoque en el Señor y su propósito. Él ha prometido hacer una buena obra en nuestras vidas, pero a veces la única manera de hacerlo es en los valles de las dificultades.
David confiaba en el poder de Dios. Cuando surgen los problemas, nosotros, también, podemos confiar en que Dios nos salvará, pero puede que no sea escapando de ellos. A veces, Él nos sostiene en medio de la dificultad, acompañándonos en cada paso del camino.
David creía en las promesas de Dios. En estos dos versículos, él se recuerda a sí mismo lo que hará el Señor. Nosotros también necesitamos tener promesas de las Escrituras, que nos sirvan de ancla en tiempos difíciles. Las verdades de la Biblia son nuestra posesión más valiosa. La confianza en sí mismo o el consejo de los demás nunca serán iguales a la ayuda que nos ofrece la Palabra de Dios.
Dios asume toda la responsabilidad en hacer lo que nos atañe en tiempo de dificultades. A usted le corresponde creer que Él cumplirá su propósito y promesas, y que su poder es suficiente. Cuando la prueba ha logrado su propósito, Él la quitará. Mientras tanto, siga caminando con sus ojos puestos en Él.
Dios te bendiga!
Amen
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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