Leer | Salmo 143.5-12
3 de octubre de 2012
¿En qué piensa usted cuando se despierta? ¿Se enfocan sus pensamientos en el día que tiene por delante, o se centran en el Señor? Aunque la mayoría de nosotros tiene una vida ocupada que consume gran parte de nuestra atención y nuestro tiempo, lo más importante y lo que nos ahorra más tiempo en el día es el tiempo que pasamos a solas con Dios.
Sin embargo, muchos creyentes viven tan apresurados que no piensan que hay tiempo para el Señor. Saltan de inmediato al tráfago de la vida, y después se preguntan por qué están frustrados, confundidos e insatisfechos. Su deseo es obedecer a Dios, pero no se han detenido a recibir sus instrucciones. También hay una falta de conexión, porque han hecho caso omiso de su relación con Él. Nadie puede tener intimidad con Cristo sin una comunicación diaria con Él.
Tal vez el problema es nuestra lógica humana. Creemos que pasar tiempo leyendo la Biblia cada mañana nos quitará tiempo y productividad. Sin embargo, cuando buscamos la dirección y la sabiduría de Cristo para el día y lo invitamos a tener el control de nuestra vida, Él logrará más por medio de nosotros, que lo que podemos hacer por nosotros mismos. Él nos dará la sabiduría para tomar buenas decisiones, aumentar nuestras fuerzas y energías, y liberarnos de la ansiedad que consume nuestro tiempo.
¿Está usted demasiado ocupado para el Señor? Si es así, se está negando a sí mismo la bendición de tener una relación íntima con Cristo. Si aparta tiempo para Él, recibirá paz y gozo, guiará sus decisiones, le dará sabiduría y poder para obedecer, le volverá más productivo, y le consolará con su amor.
Dios te bendiga!
Amen
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The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread
Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...
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