Skip to main content

Cómo orar por un presidente

21 de enero de 2013
Como cristianos, tenemos la responsabilidad de orar por quienes tienen puestos de autoridad: padres, pastores y líderes. Cuando usted hable con Dios acerca del presidente de la nación, pídale que éste…
  1. Reconozca que ha sido colocado en ese cargo o por decisión de Dios, o con el permiso de su voluntad.
  2. Reconozca sus limitaciones para la tarea y, por tanto, busque a Dios para recibir la sabiduría y la valentía que requiere.
  3. Restaure la dignidad, la confianza y la rectitud del oficio de la presidencia.
  4. Anteponga el beneficio de la nación a su carrera política y sus ambiciones personales.
  5. Revoque las ideologías destructivas que buscan destronar a Dios.
  6. Respete, honre y obedezca la Constitución, que es protectora de nuestras libertades.
  7. Rechace toda asesoría o acuerdo que debilite nuestra defensa y seguridad internacional ante cualquier agresor.
  8. Se niegue a promover un estilo de vida, en el cual los ciudadanos dependan del gobierno para suplir sus necesidades.
  9. Recuerde que rendirá cuentas a Dios todopoderoso por su actitud, conducta, motivaciones y decisiones.
  10. Ayude a que las personas en este país puedan prosperar, sentirse seguras y el Dios todopoderoso sea reconocido como la Fuente de todas las bendiciones.
Dirigir una nación es un trabajo muy importante y exigente. El presidente y demás oficiales elegidos necesitan nuestras oraciones. Pero, para que sean efectivas, nuestras peticiones deben ser más específicas que decir: “Señor, bendice al presidente”, o “Dios, ayuda a nuestros líderes a hacer un buen trabajo”.
Dios te bendiga!
Amen

Comments

Popular posts from this blog

Reverenfun

La amistad: Ayuda para la santidad

Leer | JUAN 15.12-15 20 de julio de 2012 Cuando Dios creó todo, solo una cosa no tuvo su aprobación. Miró a Adán, quien era el único ser en su clase, y dijo: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2.18). El Señor creó a las personas para que tuvieran compañerismo emocional, mental y físico, de modo que pudieran compartir su ser más íntimo unas con otras. Jesús explicó esto a sus discípulos, diciéndoles que debían amarse unos a otros tal como Él los había amado. En una amistad que honra a Dios, dos personas se edifican mutuamente y se animan una a otra a tener un carácter como el de Cristo. Sin embargo, muchas no logran entablar y mantener relaciones que estimulen su fe (Pr 27.17). Lo que hacen es hablar trivialidades propias de simples conocidos: el clima y los asuntos mundiales. Lamentablemente, también los creyentes rehúyen la conversación profunda en cuanto al pecado, la conducta transparente y la vida de acuerdo con los parámetros bíblicos, que servirían para enriquecer ...

The Danger in Being a Christian: It began as a Jewish sect; fierce persecution only helped it spread

Acts 8 Acts 8:1 On that day a great persecution broke out against the church at Jerusalem, and all except the apostles were scattered throughout Judea and Samaria. In some countries, a person who becomes a Christian forfeits a good education and job. And in a few countries, a person who converts risks his or her life. One church historian estimates that more Christians were martyred in the twentieth century than in all preceding centuries put together. Yet, strangely, more often than not, intense persecution of Christians leads to a spurt of growth in the church. An ancient saying expresses this phenomenon: “The blood of martyrs is the seed of the church.” The First Big Advance For a while, the new faith enjoyed popular favor. But very soon it involved grave risk. In the book of Acts, the persecution that produced the first Christian martyr, Stephen, ironically brought about the advance of Christianity outside its Jewish base. Forced out of stormy Jerusalem, the scatterin...